
La comarca más meridional de Álava, la Rioja Alavesa, es una tierra peculiar que baja desde las sierras de Toloño y Cantabria hasta el río Ebro.
En este camino encontraremos recuerdos de sus pobladores del neolítico,
poblados romanos, ermitas románicas, bosques de robles y hayas,
montañas y llanuras, pueblos llenos de historia encaramados en
las laderas de las colinas, tierras rojas que parecen dar color al maravilloso
vino tinto que nace de sus entrañas, bodegas que guardan en sus
entrañas botellas de vino de más de un siglo de antigüedad
a la vez que poseen edificios de los mas renombrados arquitectos de la
actualidad, tradiciones ancestrales en una tierra de frontera desde hace
muchos siglos que ha sido capaz de asimilar lo mejor de cada cultura con
la que ha convivido, una gastronomía que solo se puede comparar
con los caldos nacidos de sus uvas autóctonas con mayor personalidad
el tempranillo y la garnacha.
La lista de los lugares a visitar se haría casi interminable: bodegas,
monumentos megalíticos, las pequeñas ermitas y las imponentes
iglesia de pequeños pueblos que nos hablan de siglos de prosperidad,
una naturaleza llena de fuerza que parece que guarda lo mejor de si para
cada una de las estaciones.