
Pese al gran atractivo de los municipios próximos al mar, el interior de Bizkaia no queda a rezagado en cuanto a rincones de gran interés, ofreciendo al visitante una amplia gama de verdes parajes y elementos arquitectónicos de extraordinaria belleza que esconden siglos de historia.
Es el caso de los pueblos que componen la comarca de Durangaldea, un valle que guarda las esencias de la Bizkaia rural, donde se compaginan los cascos históricos de estructura medieval con villas señoriales dotadas de hermosa arquitectura, un lugar donde la naturaleza fue generosa y que siempre es recordado por la imagen de sus continuas cadenas montañosas y abundantes bosques de color verde.
Un paisaje rico por su abundante vegetación y de caprichosos contrastes colorísticos.