
La actual capital vizcaína nació en la parte izquierda del Nervión, en lo que se hoy se conoce como Bilbao la Vieja, una zona en pleno proceso de renovación.
La Ría constituía un foso natural defensivo, a la vez que un lugar para los muelles y el atraque de los barcos.
Los rincones más entrañables del Bilbao de ayer y de hoy se dejan descubrir a través de un paseo por su Casco Antiguo, donde las Siete Calles conservan aún el encanto y la esencia de tiempos pasados.
En la Plaza Santiago se levanta la Catedral del mismo nombre, principal templo religioso y centro neurálgico del Casco Viejo.
Los amantes de los museos cuentan con la posibilidad de acercarse hasta el Museo Arqueológico, Etnográfico e Histórico Vasco.
Para reponer las fuerzas necesarias, nada mejor que una tranquila parada en la Plaza Nueva, corazón de esta parte de la ciudad, donde además de disfrutar del lugar en sí mismo, se puede y debe degustar los suculentos pinchos y platos típicos de la cocina vasca que ofrecen los muchos establecimientos hosteleros.
El Casco Viejo es una de las zonas con más vida de esta vieja Villa, una ciudad dentro de la ciudad donde existe un mundo en cada uno de sus rincones. En muchos casos un mundo con 700 años de historia.