
Añana, es la tierra más occidental del País Vasco
y guarda muchas sorpresas al visitante. Montañas de sal, apariciones
de la virgen en el año mil, iglesias románicas del siglo
XI y XII sin campanario, restos de poblaciones romanas o un valle que
ha recuperado en buena parte el aspecto, la fauna y la flora que tuvo
en los tiempos de aquellas apariciones marianas o de la construcción
de esas iglesias con las campanas a ras de suelo.
Con más de 2.800 años de historia el yacimiento de Iruña-Veleia
recoge una historia que nace al final de la edad del Bronce, ocho siglos
antes de nuestra Era, hasta el siglo v, con una importante etapa comercial
y urbana en la época romana. La Torre de Varona nos habla de otra
época histórica, la Edad Media y los primeros momentos del
Renacimiento con una estructura que parece creada para ser modelo de lo
que es un pequeño castillo de la época: una torre almenada,
la muralla y un foso lleno de agua que se salva gracias a dos pequeños
puentes.
No deben dejar de visitarse las pequeñas ermitas e iglesias que
salpican la zona; el lago de Caicedo de Yuso, que se convierte en un refugio
de las aves migratorias o los cascos urbanos de sus pueblos, que guardan
pequeñas joyas arquitectónicas.
El valle mas occidental de Álava, el de Valderejo, nos ofrece un espectáculo difícil de ver en estos días. Un lugar donde la naturaleza recupera el control del entorno.
Desde el río Purón, que lo recorre en su parte central,
hacia los riscos en los que anidan buitres, azores y alimoches, se alternan
bosques formados por hayas, robles, pinos y encinas y en los que habitan
pájaros carpinteros, jabalíes, zorros, corzos, tejones,
ardillas y gatos monteses.
La Cuadrilla de Añana esconde estos tesoros y muchos más.
Tesoros preciados por los amantes de la naturaleza, la historia, la gastronomía,
la arquitectura popular o simplemente por los que disfrutan con una caminata
en plena naturaleza.
www.cuadrilladeanana.es